Reflexión argumentativa de “Sapiens”. De animales a “dioses”



El texto comienza hablando sobre el tiempo en el que aparecieron los sapiens y lo que tardaron en conquistar ciudades. En este tiempo transcurren muchos cambios. Aparentemente, los sapiens son muy parecidos a nosotros, al ser humano, pero carecen de muchas ventajas; entre ellas la facilidad de engañar a las personas, inventar, persuadir. Esto es lo que se conoce como la teoría del chismorreo, que es lo que le ha permitido al ser humano dominar el mundo.
El autor prosigue realizando las diversas diferencias y semejanzas entre el ser humano y el sapiens. Comenzando por el lenguaje, las relaciones sociales, la estructura social, los instintos sociales, etc. Habla sobre la capacidad de comunicarse entre todas las especies de animales, comenzando por el mono, haciendo breves ruidos, como el loro que todo lo reproduce, insistiendo en que la finalidad de estos animales es comunicarse, y con ese lenguaje verbal, o sea, los ruidoso o repeticiones, lo terminan consiguiendo. Sin embargo, la característica más singular del homo sapiens es hablar sobre ficciones, existe una gran diferencia, pasan de una o dos palabras, a frases más elaboradas. Es aquí cuando aparece la revolución cognitiva, el cerebro ha evolucionado, debido a las situaciones que se le ha presentado, los modos de vida, de relacionarse, reproducirse, etc.
Unas de las semejanzas más comunes con los humanos es en las relaciones sociales, somos seres sociables y eso lo experimentaron nuestros antepasados. Su estructura social tiende a ser una jerarquía, en las que está el que manda (macho alfa) y los demás obedecen, el líder se preocupa por cada uno de los integrantes de su manada. Eso es lo que sucede en nuestra sociedad, en este caso habría muchos machos alfas, lideres, diferentes opiniones, como más diversidad. Anteriormente, todos debían pensar de la misma manera, no cabría la posibilidad de diferencias de opiniones.
En la forma de cooperar, diversos estudios han demostrado que muchas especies lo pueden hacer, pero con un número conocido y reducido de integrantes. A diferencia, los sapiens pueden cooperar de manera extremadamente flexible con un numero incontable de extraños. En nuestra sociedad para que sea calmada no puede superar un número de integrantes, porque si no se destabiliza. Esta situación sucede en muchas especies de animales, cuando ya llegan a un número elevado, hacen sus propias divisiones formando subgrupos dentro del grupo. Sin irnos más lejos, esto sucede en la universidad, somos unas 70 personas en clase, hablamos y relacionamos con todo el mundo, pero si se trata de hacer un trabajo importante, no dudamos en ponernos con nuestro grupito de 4 a 5 personas y hacerlos con ellos.
El breve recorrido de las semejanzas y comparaciones, ha ayudado para llegar a la conclusión de que existen dos realidades, por un lado, se encuentra la realidad imaginaria, que es todo aquello que nos inventamos (ficción), con el fin de engañar a las personas y hacerles creer nuestra propia mentira. Por otro lado, nos encontramos con la realidad objetiva, que es lo que sucede en nuestro alrededor, sin dar nuestras propias opiniones. Siguiendo la realidad imaginaria, habla sobre la capacidad impactante que tienen los seres humanos de crear mitos y de que la gente se lo crea. Haciendo referencia a los mitos más comunes de nuestra humanidad, en este apartado hay una parte del texto que me indigna, en la parte en la que habla de los mitos de la iglesia, en la que se pone la salvación de Dios como un “mito inventado” por unas personas y que lo han difundido y ha tenido éxito.
Como cristiana es una ofensa, lo que para el autor es un mito, para mi es una forma de vivir, yo concibo esta vida como una preparación para la vida que me espera en el cielo, junto a Dios, que esa será la verdadera. Algún día habrá un apocalipsis, se acabará el mundo, y mucha culpa tendremos los seres humanos, pues desde mi humilde opinión creo que somos los seres más insignificantes que existimos en el planeta, pero que a su vez nos creemos y jugamos a ser Dioses, destrozando todo lo que nos encontramos en nuestro camino.
Existe un claro ejemplo, el Covid-19, los humanos arrasamos con todo, pero siempre pensando en nosotros mismos. A la madre naturaleza, que gracias a los árboles tenemos oxígeno que nos permite respirar, que nos da frutos para poder alimentarnos, estamos acabando con ella. El calentamiento global, la contaminación, el cambio climático, todo esto es culpa de los seres humanos. Pensareis; ¿cómo puede pensar eso siendo cristiana?, si para Dios el hombre fue su mejor creación, lo creo a su imagen y semejanza, claro está, pero como Dios también nos da libertad de elegir entre el bien y el mal, esa libertad de elección del hombre fue el causante de la entrada del mal, el pecado en nuestro mundo. Un día, todo acabará y será cuando Dios vendrá a salvarnos (Salvación), él quiere salvar a todos hasta a los más ateos del mundo, él tenderá su mano porque es misericordioso, la caridad es la virtud teologal que más caracteriza a la Iglesia, en ese momento hasta los más anti Dios, amigos cercanos de Nietzsche, que actualmente existen muchos, podrán decidir si salvarse o no y claramente muchos dirán que sí, porque cuando hay miedo, temor, todos recurren a Dios, mientras que cuando estamos bien solo sabemos reírnos de él, o simplemente no acordarnos.
Siguiendo la lectura, me encuentro nuevamente al autor, atacando a los sacerdotes donde dice que ellos “han creado al demonio, a Dios, dice que todo se basa en crear historias y convencer a la gente”. Hay pruebas irrefutables de que Jesús existió y la biblia ha sido y es el libro que más han investigado y trabajado, comprobando con lupa, cada una de las palabras. El autor hace referencia a la parte más importante de la eucaristía, la consagración, cuando el pan y el vino se transforman (transustanciación) en el cuerpo y sangre de Cristo. Y dice el autor: “Como si realmente Dios existiera en el pan y el vino consagrados”, esta frase me parece una burla, de nuevo atacamos a la iglesia, si la iglesia ha sobrevivido tantos años no es por contar mitos y convencer a la gente sino porque Dios está vivo, y permanece entre nosotros.

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